YO ME QUEDO EN CASA

  • 23/03/2020

El virus se propaga y aumentan los casos en nuestro país. Los gobiernos provinciales como el nacional toman las medidas acertadas para cortar con la rotación de las personas, algo fundamental parar las rotativas de nuestra sociedad. El aislamiento social obligatorio y el pedido de #QuedateEnCasa que intentamos viralizar por internet es la especie de vacuna que tenemos frente a este enemigo invisible que todos, en el mundo, estamos teniendo cada vez más cerca. Algunos respetan y otros todavía no toman conciencia de lo que nos está sucediendo -fue mi pedido cuando escribí mi columna anterior hace siete días- e indigna la falta de compromiso con lo que estamos viviendo.

Los médicos, las doctoras y trabajadores de la salud son nuestros directores técnicos. Ellos y ellas nos aconsejan que nos quedemos en nuestros hogares, que para prevenir el contagio hay que extremar las medidas de higiene en nuestras viviendas, lavarse las manos, alcohol en gel o diluirlo al 70%. Limpiar frecuentemente los interiores y artefactos que usamos de manera permanente. Nos enseñan protocolos de ingreso a nuestras viviendas y además están, de manera heroica, trabajando para cuidarnos. Sin salir de nuestras casas intentamos pasarlo de la mejor manera. Este es un partido, depende de cómo lo juguemos, donde las consecuencias pueden ser mayores (muerte de miles de argentinos) o menores. Cada uno debe ser muy responsable para que cada decisión que se tome no perjudique al otro. La cuarentena (no son cuarenta días, si dos semanas) no es un capricho. Es la forma de pararnos en la cancha. Es defensivo el esquema porque el rival ataca todo el tiempo, sin importarle quién o dónde estamos. No lo vemos, pero lo sentimos en el ambiente. Nosotros somos los protagonistas principales, sin querer serlo, de lo que estamos viviendo.

El país y la provincia se prepara para lo peor, la vida nos dio una oportunidad para -por lo menos- enfrentarlo de otra manera al Covid-19 que ya demostró no diferenciar las ligas europeas, asiáticas, africanas, norteamericanas, de Oceanía o sudamericanas. Comenzó en China y llegó a todos los países del mundo como Italia -el sábado se confirmó que Paulo Dybala y su novia Oriana Sabatini dieron positivo-, España, Francia, entre otros destinos del Viejo Continente. Atacó antes allá -los primeros casos fueron en enero- y acá tuvimos tiempo para alertar a todos los habitantes de nuestro país. Es por eso que tenemos que cuidarnos para ayudar al otro. Ayer leía algo muy interesante que me mandó un primo por WhatsApp, como he visto otras que se viralizan y que no son buenas para compartir. Hacelo con lo que es útil, no con lo que no lo es o desinforma (algo que nosotros los comunicadores tenemos que combatir todo el tiempo). Está en nosotros el cortar con una cadena que no sirve y lo único que quiere es que no entres el pánico.
Estamos ante el partido de nuestras vidas y debemos seguir por el camino de la responsabilidad. El mismo siempre es de LOCAL y tenemos la posibilidad de no dejarlo entrar a nuestras casas, siempre y cuando lo hayamos prevenido de visitante cuando nos toca salir de casa. Leamos, miremos y escuchemos a los especialistas si tenemos alguna duda.  Tenemos que comprender que de esta situación se sale siendo solidarios y ayudando a los otros como ciudadanos RESPONSABLES. Respetemos las disposiciones gubernamentales y tomemos esto con mucha seriedad porque si no vamos a terminar perdiendo por goleada ante el coronavirus que es el rival más difícil que tenemos en este momento.
Mi nota de opinión en Diario Los Andes (+Deportes).
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